Ecuador y su búsqueda al desarrollo de la industria musical

La industria de la música se enmarca dentro de la industria mayor del entretenimiento. Es una verdad histórica difícil de contradecir el hecho de que la música le ha traído alegrías, penas, recuerdos y grandes momentos al ser humano. Es una verdad más importante aun, que millones de personas en el mundo simplemente no pueden vivir sin música. Ahora, porque en Ecuador esta verdad no ha logrado trascender, ¿cómo en otros lugares del mundo, mas allá de ser desde un hobby o un proyecto alterno o bien un proyecto pasajero para tantos artistas y agrupaciones?. ¿Por qué en el Ecuador solo se registran una docena y algo de personas que reciben regalías por sus creaciones?. ¿Por qué hay tan pocos reconocimientos internacionales a nuestros artistas, comparado por ilustrar con México? [1],[2]

Otra verdad en el Ecuador es el hecho de que hace muy poco se vienen realizando estudios serios y completos sobre los hechos antes descritos. El Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador presento en el 2012 un primer Diagnóstico de la Industria Fonográfica del país; este buen trabajo nos da ciertas luces y respuestas:

  • En Ecuador se invierte muy poco relativamente en la fundamental BUSQUEDA DE TALENTOS.
  • Ecuador se registra un mercado relativamente chico comparado a Colombia, Perú y México. Hay pocos oferentes y pocos demandantes sumados, en otras palabras.
  • En Ecuador se prefiere gastar en entretenerse con artistas internacionales vs. nacionales.
  • En nuestro país, históricamente al escuchar la radio, se escuchó principalmente el trabajo de artistas y agrupaciones internacionales; contados son los programas que han privilegiado a los artistas nacionales en sus medios.
  • Vivir de la música es una realidad para muy pocas personas en el país. Sin embargo, se registran cada vez más y mejor preparados artistas y agrupaciones.
  • Un altísimo porcentaje de agrupaciones y artistas deben valerse del cover o canción-tributo para lograr cautivar a las audiencias. Hay una preferencia muy clara de la demanda por la música internacional. [1]

industria-fonografica

www.culturaypatrimonio.gob.ec/diagnostico-y-politicas-para-el-desarrollo-de-la-industria-fonografica-ecuatoriana

La nueva Ley Orgánica de Comunicación del Ecuador presenta una enorme oportunidad para que artistas y agrupaciones produzcan como nunca antes. Una premisa entendida de la aplicación de esta ley, obliga a los medios de comunicación radiales a programar una canción nacional por cada canción internacional, lo que le ha ganado a la ley su apodo histórico: La Ley 1×1. [1] [3]

Lo anterior no indica que las cosas están resueltas. Lo anterior es solamente el comienzo de lo que podría ser una nueva historia. Si uno le pregunta a una “banda promedio” de la Capital Quito… ¿cuánto gana al mes, tocando en vivo cierto número de veces?… la respuesta sorprendería a cualquier en el mundo. Simplemente puesto, el dinero es sumamente esquivo con el bolsillo del músico ecuatoriano. Tener una banda es parecido a llevar en la vida un deporte caro como la equitación o el Automovilismo. Se conocen en la historia reciente del Ecuador pocos, muy pocos casos, de músicos que han logrado revertir todo aquello que invirtieron en un inicio en “su música” sin hacer covers, y ya ganar de su actividad. [3]

Otra debilidad fundamental es la escasez de lugares donde hacer música en vivo con un equipo adecuado y asequible, que cuente con una infraestructura y servicios que permitan cobrar una entrada que cubra los costos. En Quito y en Guayaquil, no decir de las otras ciudades importantes del país, simplemente existen muy pocos lugares que abran sus puertas al músico independiente. Es muy común para una agrupación escuchar a un “dueño de bar” decir que si no hacen covers no pueden tocar en su bar. En realidad hasta aquí en la historia del país se trata de un sistema perverso, en donde se prioriza lo internacional sobre lo propio. Si el equipamiento, traslado y viáticos resultan caros para los músicos, ni hablar de comprar el acceso a tocar en un “buen lugar”, simplemente eso queda fuera de opción. [3]

Paralelamente, en cuanto a los retos que la nueva ley vuelve a poner en la mesa de análisis de músicos, es la carestía del equipamiento y la sala de ensayo. Un simple juego de cuerdas resulta no muy fácil de adquirir para la banda promedio. Los precios que se pagan en el país por equipos básicos, instrumentos, amplificadores, etc. es por lo menos 40% mas de su PVP en países de mayor desarrollo o países fabricantes, y en muchos casos nos toca pagar hasta el 100% más.

Entonces, ¿hablamos de competitividad país? Imposible. Hablemos de la industria asociada de fabricación de instrumentos, amplificadores, parlantes, similares, etc. Es inexistente. Luego, todos esos equipos que se deben comprar se juntan en una sala de ensayo. El arriendo de una sala de ensayo es un lujo. Encontrar una sala de ensayo apta y dispuesta en las ciudades principales no es cosa fácil, hay muy pocas. Si por mala suerte tu música es estridente o distorsionada, encontraras mucha lucha en contra por parte de familiares y vecinos. [2] [3]

Para concluir este ensayo vale resumir las oportunidades y retos que enfrentan músicos y agrupaciones para convertir un minúsculo mercado musical en una industria respetable a nivel regional, para empezar. La ley recientemente aprobada es la gran oportunidad para hacerse escuchar, quizás no para hacer una vida alrededor de la música de generación propia aun. Los retos son un manejo financiero solvente por medio de fuentes de financiamiento semilla de la actividad musical, el contar con muchos más lugares para poder expresar la música propia con la decencia y rédito requerido, y una facilitación importante para la adquisición de equipamiento y lugares de ensayo. La apuesta al resolver estos retos fundamentales sería una mayor y mejor producción musical en vivo, para luego, como sucede en toda cadena productiva, llevar esta mayor producción musical probada en vivo, al laboratorio de grabación o estudio, para registrar las creaciones y obras en formatos perdurables, registrables y potenciables.

f20

http://www.riccardoperotti.com/pululahua/index2.html

 p 968

Fuentes

[1] Diagnóstico y Políticas para el desarrollo de la Industria Fonográfica Ecuatoriana – 2da Edición 2013, Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador

[2] Entrevista a Juan Martín Kingman – Conferencista de la Mesa de Análisis de la Música en Quito

[3] Datos de la conferencia “La oferta de música en vivo y música en estudio” a realizarse en la Universidad Andina Simón Bolivar – Diciembre 2014

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